Conoce nuestras creencias

1. Preeminencia de las Escrituras

Creemos que las Escrituras son la principal fuente objetiva, pública, y corroborable de autoridad divina sobre todo asunto de fe y práctica.

Creemos que fueron inspiradas por Dios, de manera que no contienen error ni falsedad en sus manuscritos originiales.

Creemos que podemos comprender su significado satisfactoriamente debido a la condescendencia divina de hablar en lenguaje y categorías humanas, debido a nuestra hechura a la imagen de Dios, y gracias a la iluminación del Espíritu Santo.

Creemos que las Escrituras deben actuar como la medida de verdad con la que se juzga toda expresión, pensamiento y decisión en la iglesia y en el mundo.

Por estas razones, las Escrituras deben tener la más alta estima en la iglesia universal y local, y deben gobernar toda actividad de la iglesia.

2. Exposición bíblica

Por cuanto las Escrituras son la verdad revelada e infalible de la voluntad divina, debemos procurar su estudio y obediencia con toda diligencia, procurando decir y pensar sólo lo que dice el texto, sin sumarle ni restarle.

A esto último llamamos exposición bíblica, hablar siempre de acuerdo a lo que dicen las Escrituras de acuerdo a su sentido, contexto e intención original.

Creemos que todo ministerio cristiano debe ser una expresión fiel de la exposición de las Escrituras.

3. Centralidad del evangelio

Creemos que toda interpretación correcta de las Escrituras nos lleva hacia Jesucristo como esperanza de la creación.

El evangelio es el centro de las Escrituras y por ende debe ser el centro del mensaje, ministerio y comportamiento cristiano.

4. Santidad de Dios

Creemos que Dios es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, por lo que su carácter apartado del pecado permanece en todas las generaciones.

Por esto toda expresión de devoción o práctica ministerial debe procurar honrar esta santidad al máximo, pero siempre tomando en cuenta que ésto sólo es posible gracias a la justicia de Cristo que reviste a los nacidos de nuevo.

5. Preeminencia del amor

Creemos que toda actividad o palabra carente de amor carece de mérito ante Dios.

Por esto el amor debe reinar en toda obra de la iglesia, y dirigir la interacción de los creyentes entre sí y nuestras relaciones con los que no creen.

6. Solas de la reforma

Creemos que sólo las Escrituras son la autoridad divina que ata la conciencia de los creyentes, y funge como regla de fe y práctica en sus vidas.

Creemos que sólo Cristo es el camino, la verdad, y la vida que nos permite ser salvos de nuestros pecados y ser reconcilados con Dios.

Creemos que sólo somos salvos por medio de la fe en la persona y obra de Cristo, sin que nuestras obras juegen ningún papel en ello.

Creemos que sólo somos salvos por la gracia de Dios, que no prevee ningún mérito en nosotros, sino que por el puro afecto de su voluntad decide darnos a Cristo y perdonarnos por su obra.

Creemos que la historia, nuestra vida y nuestra redención persigue como fin último y supremo darle toda la gloria a Dios.

7. Soteriología reformada

Creemos que el pecado ha corrompido cada aspecto de nuestra constitución humana, inclinando nuestro corazón hacia el mal de tal manera que siempre escogemos lo malo.

Por esta causa, Dios ha decidido glorificarse escogiendo a algunos sin preveer ningún mérito o fe en ellos, para obrar el nuevo nacimiento en sus corazones, de manera que reciban una nueva inclinación a la justicia que les permita atesorar a Cristo.

Esta elección fue hecha en la eternidad, y no se limita a la justificación de los escogidos, sino tambien a su preservación hasta su muerte de manera que ninguno de ellos abandona la fe y todos heredan la vida eterna.

8. Pluralidad de ancianos

Creemos que el Nuevo Testamento enseña inequívocamente que la iglesia local era dirigida por varios hombres calificados y llamados por Dios.

Estos hombres deben cumplir los requisitos de las epístolas pastorales, y rinden cuenta ante Dios por cada persona del rebaño que es la iglesia local.

Todos los ancianos son igualmente pastores y obispos de acuerdo a las Escrituras, y pueden haber tantos en una iglesia local como el Espíritu Santo capacite y llame.

9. Diseño complementario

El hombre y la mujer poseen la misma dignidad ante Dios pero fueron creados para diferentes roles que se complementan para llevar a cabo sus propósitos.

Los hombres fueron creados para liderar y proteger a la familia, iglesia y sociedad, mientras que las mujeres fueron hechas como ayuda ideal y necesaria del hombre para esta tarea.

Sólo caballeros pueden ocupar el cargo de pastores, pero toda mujer puede ejercer cuantos ministerios el Espíritu Santo le entregue bajo sujeción al hombre y de acuerdo a su rol y dones espirituales.

10. Membresía bíblica

Creemos que Dios llama al creyente a unirse y someterse a la iglesia local.

Tenemos el deber de permanecer congregados para edificarnos mutuamente y desarrollar la gran comisión como congregación local.

11. Disciplina bíbica

Creemos que Dios le ha dado a la iglesia local la autoridad de atar y desatar las bendiciones y disciplina sobre los creyentes de acuerdo a su conducta en la fe.

La discilpina bíblica es un don de Dios que nos preserva de descarriarnos completamente y nos anima a perseverar hasta el fin para heredar la vida eterna junto a los santos.

12. Pneumatología continuista

Creemos que todos los dones espirituales permanecen vigentes.

Distinguimos entre los dones espirituales y oficios que alguna vez se practicaron en las Escrituras.

Luego de la muerte de los apóstoles y de la compleción del cánon bíblico cesó toda mediación profética de nueva revelación.

Actualmente, los diversos dones aplican la verdad bíblica de acuerdo a la soberanía del Espíritu para edificar a la iglesia y alcanzar a las naciones con el evangelio.

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